Crónica de un día ventoso

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El ulular del viento me transporta del sueño a la realidad. Mi mirada se pierde entre las sábanas vecinas tendidas en el patio, que pugnan por emanciparse del cordel y las pinzas. Me viene a la boca la primera broma de la mañana: “Con este vendaval, el día pasará volando…” y sonrío.
Tengo cosas que hacer: adecentar la casa, algunas compras por el barrio… luego el trabajo. Aún intento adecuarme a tener de nuevo un horario que cumplir, acomodando mi mesa y mi respaldo a la esperanza de que el futuro será mejor si lo hago bien en el presente.
Pero la tarde me cuesta y al poco tiempo quiero huir.
Nuestra nueva cita se me antoja demasiado lejana y el caminar del reloj demasiado pausado. Sólo puedo agarrarme a mi optimismo para no caer en la desidia y me obligo a pensar en tus caricias y anécdotas y juegos y sonrisas y besos… Todos esos tesoros inundan mi mente y empujan a las horas a hacerse más livianas, intentando torpes levantar el vuelo como esas sábanas.
Al fin y al cabo, me digo, esa cita se acerca cada minuto y me río imaginando que, al abrir la puerta, vaciarás tus bolsillos y la ilusión se desparramará desordenada por toda la casa.
Por fin es hora de hacer la cena. Cocino yo, qué remedio. Y luego un ratito de sofá donde acudo de nuevo al chat para estar contigo y completar las cuatro palabras que nos repartimos en el día, la mitad de cariño, la otra mitad de chistes y “jajaja”.
Se hace tarde, me voy a la cama. Me enfundo en mi pijama preferido y me arropo con la parte derecha del edredón. Se me hace vivo el recuerdo de dormir desnuda junto a tu cuerpo, dejando que me encinturen tus manos y se acoplen mis piernas a las tuyas.
Enciendo mi libro electrónico. Tal vez estés haciendo lo mismo en este mismo instante. Tal vez no.
Siento el pesar de mis párpados tras muy pocas líneas, así que con un suspiro acerco el móvil a mi cara y reparto mis besitos de buenas noches por la pantalla helada. Espero para recoger los tuyos, apago la luz y me acurruco sin ti.
Voy cayendo en la inconsciencia acunada dulcemente por un solo pensamiento: Ojalá mañana también amanezca ventoso y el día pase volando.

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Acerca de filigranasafiladas

Sólo estoy aquí para sentir y escribir lo que siento
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